Según un relevamiento realizado por EL DEBATE entre algunas inmobiliarias de Zárate se pudo determinar que -si bien en lo que va del 2008 los precios de los alquileres subieron entre un 20 y un 30 por ciento- las consultas son cada vez mayores y las propiedades ofrecidas en alquiler muy pocas.
Entre algunas de las causas que genera esta situación en el mercado inmobiliario local podría nombrarse la demanda de alquileres, por parte de las empresas de la zona, para poder brindar alojamiento a sus empleados.
A diferencia de un particular, las empresas tienen el acceso económico y estarían dispuestas hasta pagar un poco más de lo que exige el mercado, lo que actúa en detrimento de muchas personas que tienen limitado su poder adquisitivo por la situación económica imperante. Si bien hoy muchas empresas advirtieron esta situación “de conveniencia” -por parte de los propietarios- y ya no pagan sumas exorbitantes, la situación actual de poca oferta y alquileres caros no ha variado sustancialmente.
Sumado al proceso de recesión, generado por la crisis del campo -todavía no solucionada y pendiente en la agenda del gobierno- y la inflación tangible que difiere de los números que brinda el INDEC, está la arbitraria suba de hasta más del cien por ciento que sufrieron los alquileres durante el año 2007.
Muchas consultas
Si bien las inmobiliarias reciben un promedio de ocho a diez consultas diarias por pedidos de alquileres existe la contrapartida de que en muchas oportunidades no tienen propiedades para ofrecer.
Según Cecilia Vidaechea, agente inmobiliario de la zona- hoy “los precios de los alquileres tienen un piso y un techo bastante claro”. “Mientras que un departamento de dos ambientes ronda los mil doscientos pesos de alquiler existen también otros más grandes que no superan los 1.800 pesos debido a que la gente no tiene poder adquisitivo para pagarlo” señaló Vidaechea.
Créditos inaccesibles
También no se puede dejar de lado que los bancos casi no están otorgando créditos para la compra de inmuebles. Las entidades solicitan entre sus requisitos que los interesados posean ingresos demasiado altos –en comparación a los sueldos que percibe clase media- que les permitan afrontar las altas cuotas.
Finalmente no podemos olvidar que casi ningún banco financia el cien por ciento de la compra y que los préstamos son otorgados en pesos que se reducen –con el cambio de moneda- en un mercado inmobiliario que requiere dólares.
Fuente: El Debate
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